jueves, 28 de enero de 2010

Ricardo Chitty. Poema.



El viento bate los centinelas del techo
su rumor
un bramido en media mañana
de un lunes de Junio pronosticado y
extinto
por el sol de las montañas

El pueblo en el perfil de la sierra
y el mar detrás y abajo
con sus entrañas sinuosas y libres

El resplandor del zinc sobre los muros

El movimiento incandescente del parabrisa

El día para mí y el otro vigila el camino
por donde vamos al mediodía
hacia la tarde
al violeta

Sus señales diluyen

Para mirar: Alechinsky y Kokoschka.



Pierre Alechinsky
 
 
 
Oscar Kokoschka
 

Eduardo Arcila Farías




Como tenemos especial predilección por difundir autores nacionales y extranjeros que no están en el "hit parade", o sea, que no están en el tapete de lo popular, a pesar de ser reconocidos y respetados, me gustaría resaltar a Eduardo Arcila Farías. Este historiador venezolano escribió un libro llamado "Historia de la soberbia", donde hay algunos ensayos dedicados al período colonial. De este modo, resalto el hecho de que algunos  de nuestros conocedores lo consideran el mejor historiador de la colonia en Venezuela. Por cierto, el periodo colonial es sumamente subestimado por los autores y lectores de nuestra historia.
 Aunque "Historia de la soberbia" pareciera ser un título atractivo, nadie que yo sepa suele citarlo y, a pesar de poseer una prosa excelente, como la mayoría de nuestros historiadores, no ha logrado hacerse popular. Sin embargo, para la historiografía no es suficiente con poseer una prosa excelente, también requiere de una utilización adecuada de los datos, del cómo se los analiza y del cómo se los interpreta. Ahora, en él todos estos aspectos están muy bien equilibrados y lo podemos apreciar en este libro.
 Hay algo especialmente interesante en la obra y es que sostiene, contrariamente a la percepción general de que el territorio era pobre, sin recursos y sin actividades propias de una dinámica civilizatoria; que ello no era así. Se nos ha hecho creer que nuestro período colonial era simplón, y resulta que eso nada tiene que ver con la realidad, incluso, es realmente un contraste con el hecho de la existencia de una gran cantidad de recurso humano que forjó la independencia. No puede ser posible la existencia de ese recurso humano, sin una colonia próspera. Muchos de los profesionales venezolanos habíanse formado en Europa, y sin recursos económicos eso era impensable. En realidad, para Farías el verdadero problema lo constituye lo mezquino de nuestra sociedad, algo muy característico que se ha mantenido a lo largo de nuestra historia y ojo, ni el criterio de Farias es marxista o clasista, ni mi criterio propio tiene una perspectiva marxista o clasista, no, nada que ver. Se fundamenta más bien en la más simple observación de la realidad. Fijense que Farías toma como ejemplo el que a pesar de la gran fortuna, hecha en base a la exportación de cacao, ganado, café, minerales y otros rubros, a los poderosos en Venezuela les parecía innecesario construirse buenas casas equiparables con las de Ciudad de México, Bogotá o Lima. Para Arcila Farias es una prueba de la mezquindad, que yo vinculo con un feroz utilitarismo de nuestra sociedad y que no considera a la cultura y al arte como parte de la riqueza.
Es absolutamente cierto que de no ser por individualidades dedicadas al arte y la cultura, nuestra historia cultural no ofrecería aspectos relevantes. Así que, sin proponérselo, nos da elementos para comprender por qué a lo largo de nuestra historia, los mejores provistos economicamente no han contribuído con el desarrollo cultural y artístico indispensable. Luego, la institucionalidad siempre ha estado fundamentada con una perspectiva, o bien didáctica o bien funcional. La iniciativa privada apuesta, por su parte, al entretenimiento y todas estas perspectivas derivan, a su vez, de una concepción utilitaria o antropológica-cultural del arte. Nuestros bien provistos económicamente, tanto privados como estadales, no entienden el valor del sentido de riqueza para un pueblo que la cultura del arte posee. Entiendo que el mundo es absolutamente utilitario y que al hablar de la cultura basada en el arte se percibe como algo pasado de moda, pero igualmente, el arte forma parte de la riqueza y el pueblo tiene derecho a disfrutar de la riqueza para demostrar que la verdadera cultura del arte no es tener las obras, sino al verlas saberlas apreciar. El pueblo tiene derecho a saber apreciar al arte de la tendencia que sea, y tiene derecho a buscar en los especialistas el conocimiento y la sapiencia para lograrlo.



                                                                                     Ricardo Chitty

martes, 26 de enero de 2010

Luis Lacave. Acto de ausencia.



Paso a tu cuerpo
con el lirismo de un delincuente juvenil
entras al sueño
con los relucientes sables de la madrugada
pólvora brillante escarcha sonrosada sal amarga niebla
y la locura que ya no alcanza para nada
peces y estrellas sorprendidos en el umbral
recetas amables
diáfanos teléfonos
rectas de sol en el suelo
quedan atrás
como la danza de los desahuciados
apremiantes placeres
válvulas de escape de la corrección
otro pedazo de carne
inopinado, insustanciado
y gritos, sí, estampidas de la razón gruesa
que engalanan los espasmos
del tiempo sencillo y violento
el actual donde hoy
cuaja la metafísica
y otras boberías útiles y trascendentes
ahogadas en los cimientos desde siempre
nada particular
mejor mira la agonía de esta cruda noche
los deleitables arcos suspendidos
desde el cielo hasta el mar
y olvídame o no, que yo también pondré de mi parte
y juro serte leve en la furia
y el recuerdo no será nunca hastío
frustración o arrepentimiento.

José Pietrángelo Sifontes. "Estas manos que te han tocado." (Fragmento)

Edward Munch


para la artista plástico Belén Villarroel Alfinger


Observo cómo las naranjas de acetato
caen dentro de mis ojos en blanco y negro.
Ahora comprendo que eres el sol para que me quede ciego
y por favor, voltéate un poco en el sueño
de estas manos que ya no saben si es de noche o de día o de noche otra vez
mientras alguien quema flores al otro lado del horizonte
cuando entro a tu casa y toco carpetas con un corazón que destruye a una bala perdida.

                    

Alfonso Reyes. Del bestiario mexicano.




En el norte de México acostumbran poner a los gallos en lo alto de un templete, para que no se los coman los coyotes. Desde su mirador, el gallo va y viene, y mira de reojo al coyote que se va acercando con un airecillo bondadoso:

-Buenos días, hermano gallo.
-Buenos días, hermano coyote.
-¿Qué haces ahí trepado?
-Ya ves, tomando el sol.
-¿Por qué no bajas un rato a "platicar" conmigo?
-No me atrevo, ¡no vaya a pasarme "alguna cosa"!
-¿Qué puede pasarte? Si desconfías de mí, acuérdate que ya el León, el Rey de la selva, acaba de dictar una ley ordenando que ningún animal le haga daño a otro. ¡Anda, baja, no tengas miedo!
-No me atrevo.
-¡Pero si la nueva ley te ampara!
-No creas, hermano: hay cabrones que ni la ley respetan.

viernes, 22 de enero de 2010

Waldo Bastías. "CITÉ SOLEIL"




En el desesperado
campo de la muerte
Una fotografía atroz
atraviesa mis ojos
como un puñal

Ese hombre
que levanta en sus brazos
a su pequeña hija muerta
es el rostro de la desolación
Un desierto de amargura

¿Qué Dios puede consolar aquí?
-me pregunto-
mientras miro esa lágrima

La noche no puede ser más negra
Ni más roja la sangre
que empapa los escombros

Y allí están
Hombres y mujeres
Deambulando
por calles destrozadas

Girando sin rumbo
en el corazón del caos
Mientras
La Muerte imperturbable
                                 Camina.

miércoles, 20 de enero de 2010

Ernesto Sábato. Psicología con p.

Pintura de Sábato
Al corregir las pruebas de galera de un libro mio me sorprendí al advertir la grafía "sicológico", donde yo habia puesto "psicológico". Porque aun cuando una editorial se haya jurado una determinada política lingüística, no puede imponérsela a los escritores, que generalmente tienen sus propias ideas sobre el idioma. No ya la dirección de una editorial sino tampoco la propia Real Academia de Madrid tiene derecho a hacerlo, pues al fin de cuentas las normas de ese cuerpo son la consagración de las modalidades impuestas por el pueblo y los escritores.
¿Qué argumentos se pueden oponer a la grafía psi? No, por supuesto, la fonética, ya que la gente culta generalmente la pronuncia así. Y en el caso de que no se la pronunciase, tampoco es un argumento, porque si fuéramos a caer en la locura de escribir las palabras tal como se pronuncian tendríamos que poner payasadas como sológico, asaña y rebolusión, al menos en Buenos Aires.
Por lo demás, que en ningún idioma hay correspondencia entre el lenguaje hablado y el escrito, puesto que el escrito esta fijado por los textos y aquél va cambiando en el espacio y en el tiempo. En alguna parte y en alguna época se pronunciaba o pronuncia "bosque", pero hoy aquí en Buenos Aires decimos "bojque"; del mismo modo, supongo, que en algún tiempo en Francia se decía "mesme", para luego derivar hacia "mejme", y luego a "mehme", para terminar escribiéndose "même" donde el acento circunflejo indica que allí hubo alguna vez una perecedera ese. Si el lenguaje escrito fuese alterado cada vez que el pueblo y las costumbres fonéticas cambian, sería cosa de no acabar, y una forma más demencial de dividir el territorio lingüístico en parcelas liliputienses: ya que habría que usar una forma para Buenos Aires, con sus "bojques" y "yubias", y otra para Santiago del Estero, con sus "bosques" y "iubias". Pero qué digo, habría que establecer una lengua para el Barrio Norte de Buenos Aires y otra para La Boca.
Todo idioma se aleja de lo escrito. Y algunos, como el inglés, que allí donde escriben Londres pronuncian Constantinopla. Esos investigadores que andan con grabadores han contado no menos de veinte formas de pronunciar la letra o, entre las cuales la más sorprendente es la que figura en la palabra women.
La lengua oral es tan voluble que a veces hasta imita a la escrita, lo que ya es el colmo de vuelta. Así, antes del Renacimiento se escribia y se pronunciaba "oscuro"; pero los eruditos de la época, por escrúpulo etimológico, apuntalaron la palabra con una b. Podría haberse mantenido muda, como corresponde a una momia o un fósil. Pero las enérgicas educadoras lograron que los chicos pronunciaran finalmente "obscuro". Lo que, por supuesto, y si se dejan de lado los golpes, nada tiene de dramático; hay que tomarlo ahora como una costumbre más y no hacer tanto escándalo. De modo que si a un escritor se le da la real gana de escribirlo sin b, hay que respetarlo. Y si no se lo respeta, hay que protestar. Que es exactamente lo que le pasó a Unamuno cuando un pedante corrector le puso en una de sus pruebas: "¡Ojo! ¡Obscuro!", corrigiendo lo que había escrito don Miguel. A lo que, tachando enérgicamente la insolencia, contestó, también al margen: "¡Oreja! ¡Oscuro!"

domingo, 17 de enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Poema de Antonio Miranda. (del libro inédito "Aguanile: historias de mujeres")


Pintura de Antonio Miranda



domingo, 10 de enero de 2010

Para mirar


Advertising at Hong Kong airport




Héctor Villaverde. Poster





Anti-Terror. Behrad Javanbakht


viernes, 8 de enero de 2010

Enrique Bernardo Núñez


El estilo cronical de Enrique Bernardo Nuñez pasará a la posteridad como modelo a seguir. Siempre lo he dicho, él es uno de los mejores escritores en lengua hispana del siglo XX, sobre todo por su estilo de escritura. El arte de la escritura es la mejor herramienta para este escritor valenciano quien fuera, además, cronista de su amada Caracas. Demostró en su obra esa capacidad que celebramos, porque tanto en la crónica, en el artículo periodístico, en la novela y en el ensayo, muy ligado a la historiografía, demostró una enorme capaciadad expresiva. Sus crónicas y ensayos históricos son de mucho valor para comprender la complejidad de la realidad venezolana. Sin embargo, aquí quiero resaltar su estilo cronical.
No sólo era el cronista de Caracas, además es un maestro del género, tanto es así, que el cronista venció al novelista. Evidentemente, le era más propio para sus intereses intelectuales los hechos reales que los hechos de ficción. Lamentablemente quizá hubiésemos tenido en él un novelista nato que dinamizara el género en nuestro país. Aunque por supuesto, Cubagua y La Galera de Tiberio son dos grandes logros como novelista, pero Núñez elige la realidad, y sus crónicas nos darán lecciones sobre nuestro pasado.
Enrique Bernardo Nuñez es un intelectual venezolano que, como muchos otros, no han encontrado en la novela el modo de ayudar al país y han preferido dedicarse a lo histórico, a lo didáctico y a lo político para saciar nuestra imperiosa necesidad de ser útiles. Somos un país conformado por una población con una visión de la la vida completamente utilitaria, y el hecho de que sea frecuente el tema histórico-político en nuestra novelística así lo confirma. Incluso hasta los propios autores han preferido colaborar, no con obras de arte, sino con obras útiles y didácticas. Me decía un escritor que él quería escribir una novela que ayudara a la gente, y yo le decía que por qué mejor no se ponía a dar clases de primaria. Me parece mucho más útil prestar un servicio con la docencia que tratar de prestar un servicio con la obra de arte. Si existe o no ésta no me parece lo relevante, y me remito al estilo cronical de Bernardo Nuñez, y a su libro Caracas la ciudad de los techos rojos para celebrar el que haya sido él quien haya escrito estas crónicas de costumbres, armadas con un sentido estructural coherente y fácil de manejar para conocer el dato histórico, el dato anecdótico y su interpretación, en matizados señalamientos. Eligió muy bien los temas de sus artículos de prensa y su obra histórica es toda ella excelente y, aunque no dinamizó la novela como hubiésemos querido, sí dinamizó el periodismo y la historiografía venezolana, y su estilo fue valiosísimo porque tenía la capacidad intelectiva y la capacidad expresiva equilibradamente desarrolladas. Para decirlo de una manera clara: poseía el arte de la escritura. Para mí ese es el secreto de toda su obra. La escritura concebida como el principio o la base de la expresión, la escritura como la herramienta del escritor para exponer contenidos y razonamientos claros, precisos y asequibles. Su estilo parco resulta un excelente ejemplo de la narración llana que se desarrollaría en buena parte de la narrativa del siglo XX. Resulta curioso el que no sea más famoso y notorio como uno de los mejores prosistas de nuestra lengua.

Ricardo Chitty
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