
martes, 29 de diciembre de 2009
Tiempo y poesía. El fin de año es indefinible. Ludovico Silva.

viernes, 18 de diciembre de 2009
Régulo Villegas (1930 - 2006) El Paraíso de los condenados
antepasados
El ojo espeso de la noche
anclada en el cuello de los toros
marca el viaje inicial de los amores
Fue en la época de las palomas sangrientas
cuando mis antepasados
desenrollaron el dedo de mi novia
Todos se confabularon contra mí
Mi novia y yo éramos de la misma edad
ella tenía dos lunas yo tenía un sol
y éramos jóvenes
Un enemigo de largo fémur
sentó una niña en mi frente
aún siento astillas en mis córneas
y un claro sabor a pila bautismal
Mi gran tío golpeó con su bastón
las serpientes de luz que mordían el agua
“Es inútil –dijo– que plantes
Trece estacas en el vientre de la iguana”
Yo estaba absorto peinando
el sexo de mi amada
por eso no sentí cuando un cangrejo azul
se prendió a mi calcañar
Palmeras crepusculares
llenan el día de latigazos cárdenos
Soy el Gran sanador el Superviviente
He regresado tres veces de un viaje
alrededor de una fruta fulgurante
Escudos alucinados me protegían
sin embargo yo fallecí entre las sirenas
Yo en mi conjuración devoré sus pechos
y mis tímpanos purificados del estiércol
fueron asediados por las palabras
como un estanque por pájaros silvestres
Yo al centro de los ruidos
De la cabeza de un hombre
brota una llama como un fósforo triste
Camino sobre muelles perfumados
camino sobre frutas ruines
como un relámpago lento
He aquí a mi amada que dice
“Sube a mis rodillas
antes que los conejos dorados
empiecen a rondar los techos”
del nacimiento
Yo habitaba mi país de origen
ignoraba los ritos y las iniciaciones
desconocía mis generaciones anteriores
Me desterraron bajo las garras azules de la lluvia
desde entonces lámparas húmedas lamen mi rostro
Único fue mi grito
incapaz de morder la forma de los signos
cuando mi padre dijo “Es Él”
y besaba mis pies y mi frente conocidos ya
por confesiones clandestinas de la sangre
Marché junto a mi sombra
Mujeres blandas como grasa
tornaron mi corazón límite fresco
pesado como un crimen
Hoy digo a mis padres
-Mirad el aire poblado de pulpos minerales
mirad al sol regando tachuelas en el piso
Digo –soy vuestra agonía más mis huesos
soy vuestra edad doblada en el olvido.
Antes de hablar sabed que de vosotros
filosos mandarines cortarán la sonrisa
viernes, 20 de noviembre de 2009
Enrique Lihn. Revolución.

No toco la trompeta ni subo a la tribuna
De la revolución prefiero la necesidad de conversar entre amigos
aunque sea por las razones más débiles
hasta diletando; y soy, como se ve, un pequeño burgués no vergonzante
que ya en los años treinta y pico sospechaba que detrás del amor a los pobres de los
sagrados corazones
se escondía una monstruosa duplicidad
y que en el cielo habría una puerta de servicio para hacer el reparto de las sobras entre los mismos mendigos que se restregaban aquí
abajo contra los flancos de la iglesia
en este barrio uncioso pero de cuello y corbata
frío de corazón ornamental
La revolución
es el nacimiento del espíritu crítico y las perplejidades que le duelen al imago en los lugares
en que se ha completado para una tarea por ahora incomprensible
y en nombre de la razón la cabeza vacila
y otras cabezas caen en un cesto
y uno se siente solitario y cruel
víctima de las incalculables injusticias que efectivamente no se hacen esperar y empiezan a
sumarse en el horizonte de lo que era de rigor llamar entonces vida
y su famosa sonrisa
martes, 10 de noviembre de 2009
Ernst Jünger: “La ebriedad es una llave que abre puertas a reinos inaccesibles a la percepción moral.”

El investigador de drogas es un fenómeno totalmente moderno. No puede surgir más que en una sociedad cuya imagen religiosa del mundo está hecha añicos, y donde, por consiguiente, también se ha perdido el saber sobre las implicaciones metafísicas y el carácter simbólico de la ebriedad y de los vehículos de embriaguez”.(1)
Si hablamos de investigadores de drogas, resulta ineludible la cita con Ernst Jünger, un interesante personaje alemán nacido en 1895 y escasamente conocido por estas tierras, quien dejó detrás de sí, una prolífica colección de trabajos escritos. “Acercamientos: Drogas y Ebriedad”, es quizás uno de los más reconocidos en el mundo psiconauta. En este libro, Jünger realiza un recorrido histórico sobre su vida en relación con distintas sustancias, desde el cloroformo hasta los hongos, pasando por la cocaína y el LSD.
El escritor alemán reflexiona en torno a las drogas, en función de la apertura a otros mundos que estas pueden producir. La ebriedad, dice Jünger, es una llave que abre puertas a reinos inaccesibles a la percepción moral. (2)
Y aunque su investigación e interés se centra en este tipo de sustancias, reconoce sin embargo que existen otros vehículos de apertura tales como la danza, el ayuno o la meditación. Por tal razón, la cuestión central en los estudios de Jünger no es tanto la droga en sí misma, sino el estado de ebriedad que conllevan. Sus investigaciones son un acercamiento a ese “mundo de quietud y sosiego esenciales” y las drogas son un mero “trasbordador”.
Pese a haber realizado experiencias no poco peligrosas con sustancias tales como el éter o el cloroformo, Jünger mantiene a lo largo de toda su obra, una actitud cautelosa y prudente frente a cualquier tipo de sustancia, advirtiendo que no todo el mundo puede soportarlo. En este sentido y de manera claramente explícita, marca una distancia con el norteamericano Aldous Huxley, quien había encontrado en las drogas un sucedáneo de la religión.
Hablando de Walter Frederking, el médico que lo introdujo en la experiencia con mezcalina, Jünger escribe: …he oído elogios sobre él como guía de pacientes, cuyo vehículo se encontraba gravemente averiado. A la sazón, además del “training autógeno” le ocupaba también del “narco-análisis”, es decir, el “sondeo de problemas psíquicos en un estado de ebriedad profunda inducido ad hoc. Sufrimientos que permanecen ocultos, con frecuencia, a la misma persona que los padece, deben hacerse conscientes y curarse. “Conjurarlos” mediante el verbo o darles nombre puede bastar como remedio. Ya en sí misma la ebriedad puede provocar una catarsis: purificación. (3)
Sin embargo, continúa su idea con una advertencia y reconoce que de la misma forma que pueden curar, estos remedios pueden causar daños ya que son remedios drásticos, que no todos los pacientes pueden soportar ni todo médico está llamado a administrarlos. (4)
Lo que mueve a Jünger a orillas de la ebriedad y el éxtasis, es una “curiosidad sublime” por lo desconocido y por lo que, a simple vista, no podemos percibir. El desafío consiste en descorrer el velo que cubre la naturaleza y sus fuerzas, en cuyo corazón difícilmente logramos penetrar. Quien anhela el mundo de la imágenes, -dice Jünger- no emplea los narcóticos ni para escapar al dolor ni para sentir euforia; busca lo fantástico. (5)
Por otro lado, en sus escritos analiza también la cuestión del tiempo y plantea que las drogas convocan a este “poder fundamental de la existencia”. En función del tipo de droga que se consuma (narcótico o estimulante) el tiempo se dilatará o se comprimirá. Si comparamos el tiempo –escribe- , como es habitual desde antiguo, con la corriente de un río, parece que bajo el efecto de estimulantes el lecho de ese río se angosta, que la corriente se acelera, como si descendiera al valle por remolinos y cascadas hervorosas. Pensamientos, mímica y gestos siguen a esta corriente; este tipo de ebrio piensa y obra más veloz e impulsivamente que el sobrio, también de forma menos predecible.
Por el contrario, bajo el influjo de narcóticos, el tiempo se remansa. La corriente fluye con más calma; las orillas se alejan. Cuando comienza el letargo, la conciencia va a la deriva como una barca sobre un lago cuya costa ya ni se vislumbra. El tiempo se vuelve ilimitado, oceánico. (6)
Cuando hablamos de drogas, la posibilidad del exceso está siempre plantada. Como lo explica Jünger, “exceder significa “salir”. He aquí “la norma que se abandona…”
En una era donde los relojes juegan un papel central, la evasión del tiempo mesurable es poco tolerada. La maquinaria exige ascetismo y no soporta las drogas que se consumen por placer e inducen al abandono del tiempo normal. Solamente tolera las drogas que se consumen para aumentar la normalidad tales como las pastillas con que se intenta corregir desequilibrios físicos o mentales. Salirse de la máquina significa no sólo tomar en anticipo placer y fuerza vital, sino y sobre todo, tiempo prestado y consumido de antemano… (7)
Basándose en los escritos de Rudolf Gelpke, Jünger explica las diferencias que existen a nivel interpretativo entre Oriente y Occidente en relación al tema de las drogas. Para los orientales, generalmente, el “camino hacia el interior”, el viaje místico, es la única experiencia de la realidad que traspasa tiempo y espacio y, por ende, el velo de la apariencia fugaz (8). Por el contrario, el hombre occidental asimila la realidad con el mundo externo, y por tal razón, y en palabras de Jünger, se sentirá siempre tentado de juzgar toda forma de vida, todo parecer y, en general, todo aquello que lo distancia de la acción, como “evasión” “frente” a la realidad y “de” la realidad. (9)
martes, 27 de octubre de 2009
Miyó Vestrini. Té de manzanilla. (Al "Chino" Valera Mora)
el chino,
escribió una vez sobre cómo se sientan
y caminan
las mujeres después de hacer el amor.
No llegamos a discutir el punto
porque murió como un gafo,
víctima de un ataque cardíaco curado con té de manzanilla.
De haberlo hecho,
le habría dicho que lo único bueno de hacer el amor
son los hombres que eyaculan
sin rencores
sin temores.
Y que después de hacerlo,
nadie tiene ganas
de sentarse
o de caminar.
Le puse su nombre a una vieja palmera africana
sembrada junto a la piscina de mi apartamento.
Cada vez que me tomo un trago,
y lo saludo,
echa una terrible sacudida de hojas,
señal de que está enfurecido.
Me dijo una vez:
La vida de uno es una inmensa alegría
o una inmensa arrechera.
Soy fiel a los sueños de mi infancia.
Creo en lo que hago,
en lo que hacen mis amigos,
y en lo que hace toda la gente que se parece a uno.
A veces nos quedamos solos
hasta muy tarde,
hablando de los gusanos que lo acosan
y del terrible calor que le entra todos los días
en esa arena y resequedad.
No ha cambiado de parecer:
un hambriento,
un desposeído,
puede sentarse y hacer amistad con Mallarmé.
Lautréamont nos acompañó una noche
y le dio la razón al chino:
la poesía debe ser hecha por todos.
Y llegaron los otros:
Rubén Darío mandando en Nicaragua,
Omar Khayyam con sus festejos,
Paul Eluard uniendo parejas de amantes.
Entre todos,
sumergimos al chino en la piscina, bajo la luna llena,
y se puso contento
como cuando tenía un río,
unos pájaros,
un volantín.
Ahora está arrecho otra vez,
porque le llevan flores
mientras trata de espantar a las cucarachas.
Quería que lo enterraran en Helsinki,
bajo nieves eternas.
Le dio la vuelta al mundo,
pasando por Londres donde una mujer lo esperaba,
y a su regreso,
tomó un té de manzanilla.
Él,
que amaba tanto las sombras,
ya no pudo trasnocharse.
Lúcido y muy hipócrita,
tenía un miedo terrible a morirse en una cama.
Sé,
porque me lo escribió en un papelito,
que la frase que más le gustaba era de David Cooper:
la cama es el laboratorio del sueño y del amor.
lunes, 19 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
Alfredo Silva Estrada (1933 - 2009) In memoriam

Antes de partir
Antes de partir
No te detengas a mirar
Estas sábanas en desorden
Y ese vaso
Donde tantas veces uno ha bebido
Busca más bien
Los horizontes que puedas tejer como estambres
Los pájaros que comen sobre los hombros de los ciegos
Y esa ruta que te lleve
Como una escritura
Tiempo de vislumbres
El tiempo en contracción relámpago de hacer
Hacia las fuentes tantas puertas libres
Despiertas doncella en la copa roja
Y en el cobijarte con los signos
¿Cuándo vuelves bajo el ropaje de la tarde
O en el preludio donde te detienes?
Algo que diga ...
Algo que diga este transcurrir envolvente
(un niño nombra el objeto que nace entre sus manos)
viento tachado en su emerger lo posible
la cercanía de tu mano
a la altura de vallas descerrajadas
crea estaciones
donde el instante sabe como a fruto de infancia
martes, 13 de octubre de 2009
Waldo Bastías. Autopistas.

En la frenética velocidad
de una autopista
siempre encuentras
inesperados paisajes
Emociones desconocidas
y oscuros miedos
acechan al viajero
Jaurías de carros
autobuses y camiones
se persiguen
en una endemoniada cacería
No hay piedad
Sólo la violenta belleza del rock
y la visión del fiero mundo
permiten saborear
el paisaje brutal
de una autopista
¿Qué mejor forma para decir adiós
que fundirse a doscientos
kilómetros por hora en gasolina
la ardiente sangre
de las autopistas?
Mientras tanto
aún puedo ver los montes
las verdes praderas
También algunas aves
atraviesan el cielo caliente
de la tarde
La música golpea mis oídos
y me envuelve
Detrás de mí
una marea de fuego devorador
Poema de Jaime Betancourt

Sí
es cierto
vengo de recorrer lo inaplazable
de vengar al asesinado espíritu del amor
de esperar paciente ante las cenizas
del Fénix inmemorial
y de tan cierto es
que una aureola pende sobre el filo
de mi espalda
y dos pupilas desteñidas
zumban hacia el horizonte.
viernes, 2 de octubre de 2009
Lo particular de Jorge Ibargüengoitía

Jorge Ibargüengoitia es un escritor que dejó una obra para mi muy valiosa y, no dejaré de insistir en ello, por razones artísticas. Me impresiona el que haya surgido en el contexto del boom latinoamericano con una condición discreta. Por supuesto, era reconocido en el ámbito, pero muchos otras autores latinoamericanos eran más leídos y populares. Uno incluso accedió a él por razones académicas, aunque desde desde el primer momento distinguí en él su capacidad de ser somero en el relatar y diáfano en la estructura. Lo hacía de un bien que me permitió contrastarlo con la literatura latinoamericana de entonces, más dada a estructuras complejas y a la narración sobrepuesta, disgregativa y variable. Sí, era somera su forma de narrar, porque iba directamente a los hechos. Podríamos decir que Ibargüengoitia es otro excelente ejemplo de narración llana. Al mismo tiempo mostraba cómo somos los latinoamericanos, como colectivo y como individuos. Aunque no llegaba a ser intimista, nos mostraba una faceta o una visión no sólo de un latinoamericano, sino de una persona que vive una experiencia que le pertenece a él. Digamos que ese carácter mágico destacado por buena parte de nuestra literatura continental, no estaba en sus personajes. Lo he dicho en otras ocasiones, la literatura latinoamericana es muy vasta y rica, hasta el punto de que aparece un autor como Ibargüengoitia, casi naturalista, con un lenguaje sin metaforizaciones y completamente clásico en el manejo de sus estructuras. Por supuesto, en algunas de sus obras experimentó con estructuras más complejas, pero, sin duda su fuerte fue la simpleza. Interesante que sea un ejemplo de nuestra riqueza, pues es un autor que, a pesar de que utiliza los mismos planteamientos del boom, consigue diferenciarse de los más representativos de ese movimiento.
Sus cuentos, novelas cortas y artículos de prensa son muy agradables de leer, y al mismo tiempo, te dejan lo que le interesó destacar. Eso es muy importante porque a pesar de lo asequible su mensaje suele ser duro. Sobre todo realista, no en términos politiqueros, de lo cual siempre se cuidó con mucho acierto, sino en términos políticos. Justamente supo mostrarnos las fallas civilizatorias mediante una expresión, además, graciosa o risible, sin dejar de destacar cierto grado de sarcasmo que nos mostraba la posibilidad de ser sutiles o de saber, los latinoamericanos, mostrarnos con amplias posibilidades de expresión al representar nuestra realidad. Gran logro y muchas veces no resaltado en su justo valor.
Ricardo Chitty
Hans Magnus Enzensberger. Poesía para los que no leen poesía.

Decreto de aplicación
DEL ARTÍCULO 5, PÁRRAFO 3 GG
& 1. El arte es libre.
& 2. Se prohíbe al artista
ser inofensivo, discreto,
buen marido
con ingresos regulares.
& 3. El artista está obligado
a ser insoportable.
Con sus intervenciones
como aguafiestas asocial,
mártir ofendido,
náusea legendaria,
tiene que molestar, aburrir
y distraer a inofensivos, discretos,
buenos maridos
con ingresos regulares,
toda una vida.
la alegría
ella no quiere que se le mencione
se niega a que la pongan en papel
no tolera profetas
es una extraña
pero yo la conozco bien
ella echará por tierra
todo lo establecido
no mentirá
siempre está peleando
sólo por ella estoy justificado
es mi única razón
mi razón de estado
y no me pertenece
ella es obstinada y extraña
yo la encierro
y la oculto
como un defecto
ella es una fugitiva
no es para compartirla
ni para guardarla para mí solo
yo no guardo nada para mí
con ellos comparto todo cuanto poseo
un día me abandonará
otros serán los que la encierren
hasta que emprenda bajo la noche
su largo vuelo hasta la victoria.
para un libro de estudios superiores
no leas odas, hijo mío: lee los horarios de trenes.
son más exactos. despliega las cartas de navegación
mientras te queda tiempo. abre los ojos. no cantes.
vuelven los días en que clavarán
listas sobre las puertas y marcarán
el pecho de los que digan no.
aprende, mejor que yo, a pasar inadvertido.
cambia de barrio, de pasaporte, de cara.
haz el aprendizaje de una pequeña traición,
de la sucia salvación cotidiana.
las bulas son buenas para encender el fuego,
buenos los manifiestos para envolver mantequilla y sal.
te harán falta mucha cólera, mucha paciencia
para soplar en los pulmones del poder
el fino polvo asesino molido por aquellos
que mucho han aprendido,
por quien es exacto, por ti.
Una nota sobre la estética de la poesía de los ochentas en Venezuela.
En los años ochenta ocurrió en Venezuela un proceso interesante en nuestra poesía. Desde los días de nuestro modernismo, habíamos cultivado asiduamente la poesía francesa, ello no quería decir que no se conocieran otros autores de otras lenguas, sino que era la poesía francesa la que, a través de los simbolistas y los surrealistas, parecía ofrecer la mejor posibilidad para acceder a la modernidad. Venezuela, después de la cultura hispana, poseía una gran influencia de la cultura francesa, y en nuestra afición por su poesía tenemos una prueba de esa realidad. Incluso a partir de los años cincuenta, la poesía venezolana se relanza con una aspiración de actualidad que asimilaba los logros de los poetas de vanguardia francesa y los poetas surgidos de ella, que intimaban procesos que los vanguardistas habían rechazado, es decir, los poetas franceses habían logrado abrir nuevas posibilidades expresivas con las vanguardias y, al mismo tiempo, habíase derivado de tales posibilidades una conciencia poética que encontraba necesario volver a principios que las vanguardias habían desechado. Así, los poetas posteriores a la primera guerra mundial comenzaron a transformarse y, hasta antes de la segunda guerra mundial, forjaron una contemporaneidad más amplia, donde los valores poéticos se reinventaban. Justamente desde los cuarenta y todos los cincuenta, la poesía venezolana asimiló rápidamente esas manifestaciones y pudo reinventar el legado hispánico clásico y moderno y el legado del simbolismo francés con nuevas posibilidades. Desde entonces la poesía venezolana sostuvo un desarrollo contínuo bajo la influencia francesa. Sin embargo, en los ochenta la poesía de habla inglesa se puso de moda, especialmente por la poesía conversacional, por la reinvención del modernism británico y por los poetas norteamericanos contemporáneos. En esa década yo estaba igualmente interesado en la poesía conversacional, aunque sin desmedro de la poesía francesa. En ese contexto, surgió el hallazgo de dos poetas de lengua alemana: Gottfried Benn y Hans Magnus Enzensberger. Este último había sido traducido al castellano en una antología titulada “Poesía para los que no leen poesía”.
En los ochentas, muchos poetas aprovecharon esa tendencia por la prosodia para decir unos disparates sobre la poesía que demostraban una pobre conciencia poética, sobre todo porque obviaban que la poesía conversacional, igualmente posee cualidades fundamentales de la poesía, como la musicalidad, ritmo, cadencia, imágenes y metaforización. No entendían que aunque la prosodia no respetaba la métrica absoluta, permitía variables métricas que dependían del sentido, pero articulaban cierta periodización de acentos que originaba una melodía y un ritmo particular. En realidad, Enzensberger logra mostrarnos las posibilidades de lo conversacional y nos da la impresión que lo hace desde la perspectiva no poética y consigue resultados poéticos. La poesía alemana, a pesar de que muchos de sus clásicos son conocidos, en los ochentas y aún hoy día, no tiene mucha relevancia. En aquellos días el contacto con Enzensberger me demostró que la poesía conversacional podía enarbolar imágenes crudas y carentes del brillo del esplendor de la musicalidad o de la metaforización, pero con el encanto de la condensación de la realidad. Creativo procedimiento de utilizar al sentido como imagen. Ironizar con lo evidente como si el carácter poético fuera un recibo de mensualidad o transacción de cajero automático.
Ricardo Chitty
jueves, 17 de septiembre de 2009
Robert Girón. Entre dos aguas.
Sé que el cielo y el infierno existen
vuelo y habito entre ellos
entre la quietud y la rabia
entre la dulzura y el desespero
entre el retozo y el castigo
Hay una línea indivisible entre ellos
Delgada
pequeña
muy pequeña
¿Dónde soy más feliz?
Prefiero la fuga.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Poema
(Bar Moderno, La Candelaria, Caracas. 11/09/09)
Kenneth Rexroth. Las ventajas de aprender.

Soy un hombre sin ambiciones
Y con pocos amigos, totalmente incapaz
De ganarse la vida, que no
Rejuvenece, fugitivo de alguna condena.
Solitario, mal vestido, qué importa?
A medianoche me preparo una taza
De vino blanco caliente y semillas de cardamomo.
En una rasgada bata gris y vieja boina,
Me siento en el frío a escribir poemas,
A dibujar desnudos en los arrugados márgenes,
A copular con quinceañeras
Ninfómanas de mi imaginación.
EL TIEMPO ES UNA SERIE INCLUSIVA DIJO McTAGGART
5 poemas sobre este asunto
I
En sólo un minuto nos diremos adiós
Me iré conduciendo y te veré
Cruzar el bulevar en el espejo retrovisor
Quizás distingas mi cabeza
Perdiéndose en el tráfico
Y luego nunca jamás nos volveremos a ver
Esto ocurrirá en sólo un minuto
II
Calle Willow
Calle de hojas amargas
Tres generaciones de putas en las ventanas
Madre hija nieta
De quién eres la zorra
La zorra de nadie soy una zorra sola
Una negra zorra sola una triste zorra sola
Zorra triste así soy yo
La mejor cabeza de la calle Willow
Está muerta Helen muerta Dolores muerta
La calle Willow es sólo una isla
En un complejo de viviendas de diez pisos
La calle Willow desapareció junto con
La calle de los chicos malos la calle de las chicas malas
La calle donde el corazón descansa
Dejarán al menos un pequeño corredor
Para ponerle mi nombre
III
Hablar en una habitación oscura
Vuelan pájaros hacia el nublado espejo
Y nunca regresan
El espejo se desgasta
IV
Durante mucho tiempo
He estado siguiendo una negra hiedra
No puedo hallar la raíz
No puedo hallar la punta
Hay un alto muro de espinas
Hay un grueso muro de espinas
Alrededor de un castillo desconocido
Las espinas están cubiertas de flores
Cada flor es diferente
Pero su olor es el perfume
De un cuerpo que he perdido
V
Miles de pétalos blancos
Esparcidos en las aguas de las horas
Música de luz de luna mar ondeante
Sentimientos trillados
Desengaños y besos
Voces que cantan y voces
Lejanas en la playa brumosa
Junto a las fogatas
Cantando para siempre para siempre.
jueves, 3 de septiembre de 2009
John Updike. Muerte de una perra.

Han debido patearla o quizás la golpeó
un carro sin darme cuenta. Muy joven
para saberlo todo, había comenzado a aprender
el uso de los periódicos regados en el piso de la cocina,
ganándose, con su orine, el elogio “perra inteligente, inteligente”.
Pensamos que su cautelosa enfermedad era una reacción
a la vacuna. La autopsia reveló un hígado destrozado.
Mientras intentábamos hacerla jugar, su piel se llenaba
de sangre y el corazón aprendía a yacer para siempre.
El lunes por la mañana, cuando los niños ruidosamente
desayunaban y eran enviados al colegio, se deslizó debajo
de la cama del más pequeño. La encontramos fláccida
y retorcida, pero viva. En el carro, camino del veterinario,
tendida en mi regazo, trató de mordisquear mi mano
y murió. Acaricié su cálida pelambre y mi esposa
en lágrimas la llamaba con voz imperiosa.
Aun rodeada del amor que hubiera podido nutrirla.
Sin embargo se hundió y al crisparse desapareció.
De vuelta a casa nos dimos cuenta que en la noche su cuerpo,
cercano a la consunción, había soportado la pena de una diarrea
arrastrándose por el piso hasta llegar a un periódico
dejado allí por azar. Perra inteligente.
Trad.: Douglas Palma